dilluns, 13 d’agost de 2007

XIRINACS

AVUI


Lluís Maria Xirinacs ha mort. La seva decisió de treure’s la vida per uns ideals pot ser qualificada de moltes maneres: absurda, passada de moda, extravagant, incomprensible, etc. Tot el que vulgueu però a mi em sembla d’una valentia extrema. I d’una coherència en la seva trajectòria personal que ja voldrien per si la gran majoria de polítics professionals d’aquest país, del país veí i de molts altres.

Particularment, com molta gent, no podria prendre aquesta decisió tan dràstica. Sóc massa covard per fer-me mal físic. Però ja fa un temps que la meva actitud respecte la política i els polítics està canviant.

Fins no fa massa em llegia diàriament L’Avui i La Vanguardia i fullejava El Punt. Els dissabtes també El País i algun diumenge també El Periódico. Mirava els informatius de TV3 cada migdia i vespre. I, de tant en tant, els de TV2. Escoltava Catalunya Ràdio i els seus informatius. Escoltava i llegia declaracions, promeses, intencions, projectes, retòriques i parlaments dels nostres polítics. I, cosa curiosa, alguns me’ls creia i tot.

En qüestió d’un any més o menys, m’han decebut tant que només compro el diari un parell de cops a la setmana. Miro per internet alguna noticia, no miro els informatius de les televisions i la radio em serveix per posar-me música a tota pastilla mentre intento pintar. I quan vull veure un programa sobre política, ric (la 2ª cosa més saludable del món) amb "Polònia"...

Comparteixo bastant aquest pensament que en Xirinacs ha deixat escrit: “... la covardia dels nostres líders, massificadors del poble...”

M’han decebut i avorrit. Uns més que els altres, perquè dels altres ja en coneixia el peu que calcen. Però també penso que tenim el que ens mereixem, el que triem, el que acceptem. Les culpes doncs (la culpa és molt negra i ningú la vol) han d'anar repartides...


3 comentaris:

Marta Teixidó ha dit...

Hola Pere Martir:

Mira, ara mateix acabo de fer un comentari a en Joan Safont, que també parla de Xirinachs.

al Museu Arxiu de Santa Maria, se li ha posat un cartell de quan formava part del Moviment d'Alliberament i se li ha penjat una cinta negre.

Xirinachs va prendre una decisió drástica, però penso més de cara una allibertament físic i personal, com a conseqüència del decensis de la classe política.

Hem creat una casta, els polítics, a la que mantenim sense que els hi demanem res a canvi. I el el "cuento" del servei públic, van vivint i mediocrament governant el país.

Per tant, també en tinc una opinió força crítica i malahuradament, es demostra que si vols "medrar" a la vida, i no saps fotre res, la política t'acollirà amb els braços oberts. Ara, ¿Quin és el preu que has de pagar?.

Totalment d'acord, Pere.

Una cordial salutació i fins a la propera.

Pere-Màrtir ha dit...

Hola, Marta: gràcies per seguir llegint les meves reflexions.

Quant als polítics ja queda dit que n'estic força decebut. Però també n'estic bastant del que podriem anomenar societat civil, que em dona la sensació que s'ha tornat entre mesella i "passota" i, clar, hem "fabricat" aquesta mena de politics. I coneixen't el compromís i coherencia d'en Xirinacs (segurament "demodé" i romàntica per a molta gent)no m'ha sorprés, que si corprès, la seva mort.

Salut!

Anònim ha dit...

LA MODELO.



Por Rafael del Barco Carreras.



Este año es noticia, por fin la desmantelan, o eso dicen. Los vecinos ya no sufrirán su presencia. Mantendrán la estructura central como monumento y recuerdo a su tétrica historia. Pero lo tétrico no es historia, alcanza nuestros días, con el beneplácito ciudadano. ¡Que se lo pregunten a XIRINACHS, que se suicidaría de puro asco, y tanto acallado denunciante!. “Asesinos, asesinos…”, gritaban por los 80 desde los balcones a las tres de la madrugada, cuando varios funcionarios apaleaban, después de consumir grandes raciones de alcohol, a los desgraciados engrilletados a las argollas que entonces colgaban de las paredes del semisótano de la QUINTA GALERÍA. El sistema para mantener el orden en aquella pocilga. Hasta NUEVE en una celda de nueve metros, con jergones encima del pestilente retrete. 2.600 presos, donde 1000 ya eran demasiados, con una galería destrozada en los motines de finales de los 70, sin comedores, asquerosas y frías duchas a menudo sin agua, y la comida pura bazofia, suplida por la exterior si se podía pagar. Igual o peor que el “Expreso de medianoche”.

Por desgracia he vivido las varias MODELOS de los últimos veinticinco años, y aun no sé cual es la peor, si la del 80, la de los 90, ya con la Generalitat, o los 2000. Si en una, las torturas, con el argumento de los torturadores de aplicar el único SISTEMA viable para mantener el orden con pocos carceleros (y afirmo que con placer por su parte), o la otra, donde flotan zombis drogados, vigilados por infinidad de funcionarios y “técnicos”, cuyos desastres cuando obtienen la libertad o permisos son más que evidentes. Cabría estudiar si el violador o asesino reincidente, siempre multiplicando su agresividad después de una larga estancia en prisión, añade a su inicial desviación biológica o psíquica un plus de venganza por el trato y “terapia” recibidos.

Si el primer día aun no me había repuesto de la sorpresa de la detención, cuando con mi abogado Pascual Estevill celebramos, la noche anterior, con cena en el Casino, la negativa del juez de instrucción al procesamiento, al segundo tomé conciencia que si el sumario reflejaba la Gran Corrupción de la clase política y financiera de Barcelona, a la que añadiría la judicial, allí cada palmo no solo era corrupto sino inhumano (con zonas muy parecidas a las descritas en los campos de concentración nazis). Ya antes de entrar, primera escena kafkiana, el policía “jefe de estafas”, Justo Aguilera (actual comisario jefe en Jaén), “para despistar a la prensa” nos lleva él SOLO, a Serena (de Automóviles Serena) y a mí, desde los juzgados al “Abrevadero”, excelente restaurante tras el “Teatro Victoria”. Mi última comida en libertad, y con un policía que los años me informarían de la cuerda de Piqué Vidal. La Policía no aplicó con nosotros el habitual “hábilmente interrogado”, que hacía de la Modelo el destino soñado de todo detenido… tenían el guión previamente estructurado. No recuerdo interrogatorios pesados, solo los asquerosos calabozos de Vía Layetana con olor a orines y de difícil distinguir entre la noche y el día. Tres días de pesadilla.

La sexta era la “mejor”, para primerizos, gente no conflictiva, o trabajando en talleres y “destinos”, y tres en una celda GRAN CONCESIÓN, si no fuera porque el compañero de litera bebía no menos de treinta cervezas diarias y se pasaba la noche meando, impidiendo conciliar el necesario sueño. Al tercer o cuarto día descubrí que la única ventaja del lugar era el obligado ajuste al medio olvidando el mundo exterior. Pero no se olvida, duele intensamente. Y premisa sin excepción, no tomar ni “aspirinas”. El “aguanta”, o de lo contrario “revientas”.

Hacia los cuarenta años con tres hijas menores y familia en los negocios (muy lejanos a la millonada denunciada y con problemas jurídicos agravados con la detención), si aquello duraba, el futuro se mostraba muy negro, ¡y duró TRES AÑOS! (de allí al juicio y condenado a los tres años), y con la prensa publicando millones a mansalva, que yo no había visto. Otro recuerdo imborrable, la diputada socialista ANA BALLETBÓ vociferando en el Congreso de los Diputados que los del gran desfalco del último franquismo el CONSORCIO DE LA ZONA FRANCA estaban donde debían, LA CÁRCEL. Yo ni había estado nunca en el Consorcio ni era franquista ni tenía nada que ver con esos DIEZ MIL MILLONES que decían desaparecidos. Y La PRENSA, actor importantísimo en el tétrico drama, publicando que Bruna, el delegado del Estado ya encarcelado meses antes, vivía en prisión como un marajá. Sin embargo leyéndola a diario, entre líneas, completé lo deducido en el sumario, el gran engaño que entre los autores y descubridores “Serra y Maragall” se fraguó beneficiándose de los millones del BANCO GARRIGA NOGUÉS, o sea, Javier de la Rosa. Los cuervos a por su presa. Pero eso ya era el pasado, si pretendía la mínima comodidad, o simplemente huir lo más posible de la más sucia de las miserias y convivencia… ¡habría que pagar!. La expresión del Director Camacho, “a los del Consorcio no se les puede dar DESTINO porque la prensa se me echa encima”, solo se paliaba con las promesas de una libertad con fianza. El segundo y tétrico engaño de mis abogados, el primero, que ni me procesarían. Un primer año entre el patio, Pascual Estevill y Eduardo Soler Fisas. Y los enemigos no estaban en el patio, eran mis abogados. Ni allí ni en ningún lugar encontraría a nadie tan amoral como Pascual Estevill, y por desgracia tardaría en darme cuenta.

Y si el terror suplía a los pocos funcionarios, unos VEINTICINCO por guardia (ahora varios centenares para la mitad de individuos), un refinado sistema de beneficios mantenía el orden y todo el organigrama interno. Los antiguos “cabos de varas” (sin las varas en la ya Democracia), los “kíes” dominando el juego y las DROGAS, y un buen número de “destinos” (prácticamente la cárcel funcionaba con el trabajo de los presos) mantenían el orden en aquella anarquía total. Entre las concesiones, la compra de cervezas al precio de “economato”, catorce pesetas, para revenderse a cincuenta, y si el cupo por persona eran dos diarias, según el “destino” se podían comprar hasta varias cajas con lo que las ganancias o las borracheras eran seguras. Primera premisa, pagar por TODO, desde un “machaca” a la “red” que te permitiría comer con vino o “salir del patio” y alcanzar un buen “destino”. De entrada la prioridad, las chinches, el borracho Juan, las depresiones que me juré no aparecieran, y comer decentemente. El aguante humano es infinito, con un mínimo de voluntad e ingenio.

Desde el primer momento me pareció imposible no caer enfermo, todas las enfermedades infecciosas tenían cabida, y apareció la SIDA, que a mi entender pudo incubarse tan bien allí como en el África donde situaron su nacimiento. Otra incoherencia, culpa de mi obsesión por la ducha diaria, mis pies se llenaron de hongos provocándome la única herida o enfermedad de toda mi vida de adulto, y desde entonces el Panfungol es la solitaria medicina de mi botiquín. Quizá sea un caso especial pero desde las anginas de mis quince años, jamás he acudido a más médico que un dentista. Una suerte añadida, porque la atención médica, era más bien desatención, y en manos de un único y siniestro personaje.

Continuará…

ver www.lagrancorrupcion.com